Contaminación diaria en Panamá

Por: Rodolfo Bernal (rodolfobernalo@gmail.com)

Artículo de opinión. Curso Avanzado de Cambio Climático. Programa de Maestría. Facultad de Ingeniería Civil. Universidad Tecnológica de Panamá. II Cuatrimestre 2018.

Camino al trabajo durante la semana, por el vidrio sucio del Metro Bus observo las vías congestionadas por vehículos de diferentes formas y tamaños, todos compartiendo un mismo resultado: contaminación.

Me surgen los siguientes pensamientos ante este escenario:

1. ¿Cómo llegamos a ser tan irresponsables con el planeta? ¿Será por desconocimiento? ¿Será un desapego total que pasa de generación a generación?

2. ¿Es ese usuario consiente de la cantidad de gases que su vehículo arroja al ambiente en cada viaje? ¿No sería mejor si utilizara otras opciones, tales como caminar o utilizar el transporte público? Al menos en aquellos días en que se dirige a su trabajo.

“Los vehículos de combustión son los principales generadores de óxido nitroso y de metano, unos gases que, según la Agencia de Protección Ambienta de los EE. UU., desde comienzos de la revolución industrial se han incrementado en un 15%”. (Cristina Herrera, 2017).

Si los usuarios allá afuera contribuyen a la producción de estos gases, dentro del Metro Bus falta aquel irresponsable que arroja papeles, envases plásticos o cartuchos dentro del colectivo. La pregunta que surge es ¿quién alzará dicho desperdicio? ¿Lo llevará a un tinaco de basura? O ¿simplemente lo arrojará fuera del auto bus para que forme parte del montón de basura tirada en cualquier parte? La acumulación de basura pareciera una “decoración” en cada parada, en cada puente, en cada acera.

Desde el punto inicial donde abordé el autobús a la Estación más cercana del Metro de Panamá, hay 6 kilómetros. Dado el pesado tráfico en el área de Panamá Norte, este tramo tan corto toma alrededor de una hora (y no olvidemos la contaminación resultante). Al llegar a la parte baja de la Estación del Metro, un bazar de puestos de buhonerías con ventas de todo tipo, desde patacones con café (¡hechos en sitio!) hasta los “beats de Apple”. Todos ellos comparten un común denominador: no hay un lugar donde depositar la basura.

Teniendo presente estos escenarios, es necesario preguntarse si de una forma u otra, estamos contribuyendo con la contaminación, el aumento de la temperatura del planeta año tras año, sin importar que las generaciones futuras aun no nacidas, ya tienen una gama amplia de problemas por resolver para siquiera existir.

“La producción de residuos crece a toda velocidad, mientras que su tratamiento adolece de graves carencias. Esta situación, entre otras cuestiones, origina importantes emisiones de gases de efecto invernadero, que ni siquiera se pueden contabilizar con precisión ante el importante desconocimiento de datos sobre el sector”. (Ecologistas en acción, 2007).

Continuemos el recorrido. Después de 2 horas de viaje desde Panamá Norte, finalmente llego a la oficina. Aquí existen reglamentos internos sobre la conservación de energía. Sin embargo, lo primero que observo al llegar al lugar son las luces encendidas en su totalidad, cual batalla de fuerza con la luz del sol. Igualmente, existe una innecesaria acumulación de papeles, producto de las interminables impresiones de planos e informes con errores o cambios realizados. Al ver esto me pregunto si ¿cuesta tanto informar los cambios de manera digital? ¿Es realmente necesario imprimir todo esto? Es más, surgen preguntas sobre las prácticas comunes dentro de la ingeniería civil: ¿por qué, viviendo en la era digital, seguimos imprimiendo planos e informes? ¿Será por la vanidad de aquellos profesionales quienes hacen alardes del estampado de su sello y firma en dichas impresiones?

Habiendo analizado todo lo anterior, es importante recordar que cuanto más residuo produzcamos a diario, mayores serán los niveles de gas metano en el ambiente. Además, el consumo excesivo de papel, plástico, productos electrónicos, etc., supone una mayor demanda de producción en las industrias, y por tanto, los niveles de gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera serán mayores.

¡La NO generación de residuos debe ser nuestra meta! Con esto, superar la tendencia del “Yo reciclo” como único método de ayuda al planeta.

Como profesionales, también debemos hacer un cambio. Pero cómo hacerlo si solo nos gusta “lo verde” en los billetes de dólar. Además de verter desechos en ríos y quebradas y no contribuir a la forestación, nos rehusamos a proponer materiales con menores impactos ambientales. Esto más que evidente en los diseños y construcciones. Parece que solo queremos utilizar acero, hormigón y asfalto en los diseños. Por su parte, las construcciones son réplicas de las anteriores, multiplicando las islas de calor, lo cual retiene y aumenta las temperaturas en las ciudades… y así nos hacemos llamar “ingenieros” de tal o cual disciplina, con maestrías y doctorados, “proponiendo” diseños que se vienen construyendo desde siempre. De hecho, en cada conversación se hace alarde de la riqueza de nuestra pericia… la ingeniería pirata que impera en Panamá.

“La isla de calor es una situación urbana de acumulación de calor por los materiales que se utilizan para construir en las ciudades (asfalto, cemento, etc.). Por la noche, estos materiales se desprenden muy lentamente de calor que captan durante el día, lo que aumenta las temperaturas nocturnas”. (Deteea.es, 2017).

Luego de leer los párrafos que anteceden, pregúntese:

1. ¿Cómo y cuánto ayudo a mi comunidad?

2. ¿Cuánto vale la “comodidad” al transportarse diariamente a mi lugar de empleo? ¿1C adicional cada año?

3. ¿Contribuyo a la acumulación de basura en cada acera, producto de la generación excesiva de residuos? ¿Cómo contribuyo a embellecer la ciudad? Puedo iniciar reconociendo mi responsabilidad como consumidor, diferenciando la compra de una necesidad real versus un capricho.

4. Como profesional, ¿estoy ejerciendo mi profesión de acuerdo a los tiempos actuales, promoviendo ideas innovadoras para ayudar a frenar el cambio climático?

Llegado a este punto, no faltará aquel que se escude diciendo que son los gobernantes quienes deben proponer leyes y regulaciones para combatir el cambio climático. Aun reconociendo que dicho argumento tiene un porcentaje de razón, dejaré a los gobernantes fuera de esta discusión, puesto que ellos fueron elegidos por nosotros. Por tanto, no evadas tu responsabilidad.

Dirección de los sitios web donde este artículo se publicó:

https://es.scribd.com/document/384371454/Articulo-de-Opinion-cambio-climatico-Contaminacion-diaria-en-Panama

https://es.slideshare.net/rodolfobernalortiz/articulo-de-opinin-contaminacin-diaria-en-panam

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