El efecto Humano: ¿Es consciente el hombre de sus actitudes hacia el lugar que habita?

Por: Kathia Salvatierra R.

Curso Avanzado de Cambio Climático y Adaptación. Programa de Maestría. Facultad de Ingeniería Civil. Universidad Tecnológica de Panamá. III Cuatrimestre 2016. kathia.salvatierra@gmail.com

¿Eres consciente de tus acciones? ¿O piensas que es problema de otros?

Me causa interés ver como es más fácil señalar a cualquiera: al Promotor que “devasta sin control”, al Arquitecto que no diseño una cubierta verde (porque ahora todo se soluciona con cubiertas verdes, no me extraña es la “moda”).

Pero ¿qué pasa con la persona que cuando hace más calor le baja la temperatura al aire utilizando más energía? ¿Con los consumistas (todos) que requerimos más y más productos en menos tiempo? ¿Con las autoridades que hacen un escándalo por el mantenimiento de un árbol en plena ciudad, pero permiten que se devastan bosques completos y se construya en lugares inundables?

Y también ¿qué pasa con los investigadores, científicos y expertos en el tema, que han manejado información valiosa, pero en un lenguaje prohibido para la gente “normal”?

Todos somos responsables, en distintos niveles, pero al final todos estamos involucrados en un problema que desde hace décadas se viene hablando pero que no ha ejercido un cambio determinante en el comportamiento humano, en las leyes que rigen a la sociedad, y por ende en la forma de que vivimos.

Seamos sinceros, la sociedad si ha cambiado, pero no ha sido para disminuir el impacto de nuestra presencia sino todo lo contrario; ha cambiado para ejercer una constante lucha de poder entre las industrias y los consumidores.

Si existen ligeros movimientos e intentos por disminuir nuestro efecto, pero al final pasan como cualquier moda, porque no están fundamentados en conocimiento y aprendizaje de valor.

Así como nuestros padres están obligados a inculcarnos valores, y la escuela proveernos del conocimiento, la sociedad debe estar obligada a enseñarnos desde que nacemos que venimos a impactar a nuestro mundo, que no podemos evitar que suceda, pero sí podemos ser más sustentables y menos nocivos en cada una de nuestras actividades.

¿Cómo podemos obligar al ser humano cuando es adulto a que cambie?, si desde niño no se le enseñó a ser más respetuoso con el lugar donde habita.

La solución debe contar con nuestros esfuerzos en dar pasos contundentes en educación, en divulgación y en controles, donde todos estamos involucrados y somos actores y agentes de cambio:

• Educación: como sociedad a traspasar conocimientos reales, profundos y de interés que permitan conectar a las personas con sus actos y que logren un auto análisis que permita que cada ser humano trate de evolucionar en beneficio del planeta, y por ende de él.

Además, se debe probar que es más rentable a medio y largo plazo ser sustentable. Todos nos cuestionamos de qué manera me beneficia un cambio cada vez que se nos plantea una modificación en cualquiera de los aspectos de nuestra vida.

• Divulgación: los textos que existen confiables sobre el tema, son realmente densos y con un lenguaje muy científico, que realmente aleja a cualquier persona que no esté inmerso en él. Esto es una debilidad, los expertos deben llevar estos conocimientos a un ambiente amigable, para crear interés, crear conexiones, entender que está pasando.

• Controles: aunque más utópico (porque no se me ocurre algo que elimine la corrupción tan fácil), se puede alcanzar en la medida que seamos ciudadanos del mundo más educados, más conscientes de nuestras actitudes, con información confiable a mano, que nos ayude a exigir los controles necesarios que deben ejercer nuestras autoridades, y nosotros inspeccionar que las cosas se hagan como debe ser.

La única forma de cambiar nuestra actitud ante la problemática ambiental, en mi opinión, es dejando de señalar al que tenemos al lado y preocuparnos por educarnos, traspasar las buenas experiencias, exigir a nuestras autoridades, pero partiendo de que si no logramos primero un cambio de nosotros NO podemos exigir a los demás cambios.

Si desde que los niños nacen los conectamos con la realidad ambiental y en que sean más responsables de sus acciones, poco a poco se ejercerá un cambio trascendental que ayudará a minimizar los problemas que hemos heredado y los que hemos creado.

Cambios que son parte de un proceso, que no llegan de la noche a la mañana, por modas pasajeras ni por imposiciones.

Panamá, 15 de noviembre de 2016.

Nota MDP. El artículo fue publicado, como requisito del curso, en un medio de divulgación pública. En este caso, en slide share (abajo el vínculo) y en Twitter.

Previo a su publicación, fue revisado/comentado por, al menos, tres personas (requisito establecido por la docente del curso). Seguido al artículo en su formato original, están los comentarios de las tres personas que fueron consultadas. A saber:

1) Carmen Tejedor- Arquitecta

2) Ana María Vargas- Ingeniera Industrial

3) Edison Batista- Ingeniero Civil

Vínculo a la publicación original: http://www.slideshare.net/KathiaSalvatierra/cc-articulo-ksalvatierra-69018434?utm_source=slideshow02&utm_medium=ssemail&utm_campaign=share_slideshow

Comentarios.

1. De Carmen Tejedor

El hombre no tiene conciencia del daño que hace al lugar que habita, ya que no piensa a largo plazo; solo nos enfocamos en el momento y lugar que estamos, y las medidas de mitigación que se toman solo son para ese círculo en que habitamos sin pensar en general. No cambiamos nada si solo tomamos medidas a corto o mediano plazo, o si solo nos enfocamos en un sitio en particular.

Creo que las autoridades, la sociedad y el Estado deben comprometerse a la divulgación de mejores prácticas ambientales, que poco a poco se puedan incluir en el día a día de cada individuo y se cree una conciencia ambiental que nos ayude a mitigar todos los problemas que la sociedad ha causado y está por causar, y no solo cambiar nuestra forma de pensar sino de “hacer”. Crear campañas, proyectos, planes y normas que nos encaminen a crear Ciudades sostenibles.

Es responsabilidad de todos (sociedad, autoridades, educación) el poder generar cambios contundentes en nuestra forma de pensar y actuar para combatir los problemas que se vienen arrastrando, los que estamos ocasionando y prevenir los futuros.

La empatía con el medio ambiente es algo que debemos inculcar a los niños para que se vaya forjando a medida que van creciendo, y que generaciones futuras ya tengan ese “Respeto” que se ha ido perdiendo para con el medio ambiente.

2. De Ana Vargas

Me parece muy buen artículo. Siempre terminamos señalando al resto y nosotros mismo qué hacemos? En mi opinión necesitamos despertar a la conciencia ambiental para poder ganar la batalla que está degradando tanto nuestro planeta, nuestro hogar, y para ello resulta fundamental educar y enseñar. Para poder crear conciencia hay que educar.

Es imposible decir que alguno no contamina al planeta pues de muchas maneras lo hacemos indirectamente, de lo que se trata es ver cómo podemos contribuir a disminuir el impacto ambiental en nuestro planeta. Creo que todos debemos participar individuos, familias, gobiernos, religiones.

Además, se deben crear leyes o reglamentos donde se sancione la contaminación al ambiente, como objetivo principal de preservar la vida en el planeta y no su destrucción creando nuevas máquinas. Hemos explotado los recursos naturales con una total indiferencia a beneficio del hombre sin ver lo que esta ocasionando a nuestro planeta tierra.

3. De:Edison Batista

Todos somos responsables de nuestras actitudes, tenemos conocimiento de todos los actos que afectan o pueden afectar el ambiente. Como ingeniero civil soy consciente de que nuestra carrera puede causar daños al ambiente, si no tenemos el debido cuidado y no implementamos las debidas acciones al momento de ejecutar cualquier proyecto.

La educación ambiental no es simplemente contar con este punto dentro de un plan de manejo ambiental y llevarlo a cabo, sino que debemos implementarlo en nuestro diario vivir. Como menciona el escrito todos debemos estar involucrados, ser actores y agentes de cambio, debemos empezar con poner nuestro granito de arena implementando buenas prácticas y traspasando estas a las futuras generaciones.

Si queremos, podemos cambiar, con o sin la ayuda de las instituciones; todos debemos hacer frente a nuestros actos y tratar de mejorar cada una de las malas acciones y tratando de convertir las buenas en un hábito.

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