Cambio Climático – Opinión

Por: Kevin Whyles, Arq. –  2018

publicado en: https://plus.google.com/+KevinWhyles?hl=es

Curso de Cambio Climático y Medidas de adaptación. Maestría en Administración de Proyectos de Construcción en la Universidad Tecnológica de Panamá. Facultad de Ingeniería Civil. Universidad Tecnológica de Panamá.

El cambio climático es una realidad que deben enfrentar generaciones presentes y futuras. Al final es solo una variación meteorológica no esperada en un patrón de tiempo predeterminado; pero éste simple concepto que ha sido satanizando por algunos ambientalistas extremos cuyas mentes quizás fueron sugestionadas de forma radical por el “Efecto Al Gore” tras ver el galardonado documental Una Verdad Incómoda.

Es importante destacar, que algunos medios de divulgación desconocen o se les escapa el hecho de que, el cambio climático es algo que ha ocurrido varias veces en los aproximadamente 4,546 mil millones de años que tiene la tierra. Ejemplo de esto serían las 13 glaciaciones que han afectado a la tierra en el trascurso del tiempo, la última siendo hace algunos 10mil aproximadamente.

Es evidente la irresponsabilidad con que los medios de comunicación ventilan el tema con marcado sensacionalismo y enfoque amarillista, generando alarmismo en lugar de fomentar conciencia ambientalista crítica y no “miedo-ambientalista”.

El tema a debatir siempre va a ser ¿qué tanto incide la actividad humana en el aludido cambio climático?… ¿Habrá algo que pueda hacer el ser humano al respecto?

Todo apunta a que no, podríamos mitigar el impacto ambiental, pero esto no es garantía automática de que el clima tendrá un comportamiento estático; sin embargo, no hay nada que podamos hacer realmente contra el inminente cambio. ¿De repente adaptarnos?

No hay duda de que el concepto de cambio atenta en contra del acostumbrado sedentarismo; es más, la sola idea de salir de la zona de confort para muchos es desconcertante. Pero no podemos contar con que las condiciones del tiempo sean favorables siempre. De repente es esa sensación de estabilidad que resulta tan atractiva; pero que por otro lado, va atrofiando poco a poco esa necesidad de adaptarnos.

Foto de rodadura en marina de San Carlos

Tampoco podemos obviar que la actividad humana puede incidir en el comportamiento natural de un ecosistema a través de desarrollos urbanos desmesurados. Ejemplo de ello es el camellón y la Marina de San Carlos; la cual afecta las corrientes marinas que provienen este a oeste, interfiriendo con la reposición natural de la arena. Ocurre que la arena que no logra pasar el camellón, se acumula y bloquea la desembocadura de una quebrada justo antes de esta infraestructura. Quizás usar pilotes en lugar de gaviones como se usaron en la Cinta Costera 3 pueda permitir el libre flujo de las corrientes bajo la rodadura.

También es importante reconocer que los subproductos de la agricultura, transporte y procesos industriales aportan en gran medida gases que pueden alterar en cierta manera el comportamiento del tiempo. Esto se vivió durante la revolución industrial en Inglaterra, donde la lluvia acida no era otra cosa que una consecuencia directa del humo expulsado por las chimeneas de las fábricas.

El deterioro acelerado por la actividad humana ha originado cambios en el comportamiento natural del ambiente, de tal manera que puede llegar a afectar inclusive la producción de alimentos la incrementar el costo de producción y por ende, el precio de los productos.

Aun sabiendo estos ejemplos específicos de actos que podrían decirse autodestructivos, no se puede demostrar a ciencia cierta que el cambio climático como tal es consecuencia directa de la actividad humana en su totalidad, pero esto no quita el hecho de que se requiere implementar campañas intensivas de concienciación a nivel comunitario y en las escuelas, sobre la importancia de proteger el ambiente reutilizando, reciclando y reduciendo desechos.

Si bien no tenemos la totalidad de la culpa, si podemos poner de nuestra parte de tal manera que se mitiguen afectaciones durante y después de tiempos adversos que traen como resultados zonas urbanas o residenciales anegables.

Pero los desastres naturales que cada vez son más seguidos y atemporales, son el vivo ejemplo de que debemos estar mentalizados para adaptarnos a los cambios. Quizás aceptar la idea de que nada para siempre se mantiene igual. La tierra como tal es un ente que esta perpetuamente transformándose, nunca estática.

Por favor no malinterpreten mis palabras pues mi objetivo no es alarmar; si no compartir un punto de vista un poco más crítico y no tan parcial del cambio climático. Lamento especular para reforzar un argumento; pero es mucho más probable que el clima se vea fuertemente afectado por un ente externo (llámese cuerpo o lluvia estelar) a que cambie drásticamente se por causas naturales tipo Glaciación; al menos en nuestra expectativa de vida.

A mi parecer, lo interesante de éste tema del cambio climático desde la perspectiva antropocéntrica, es cuando nos cuestionamos si realmente estamos listos para el cambio. ¿Nos adaptaremos?

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