Observaciones ecológicas y climatológicas diarias desde mi ventana, patio o jardín

Marilyn Diéguez Pinto. Docente universitaria. 2020.

Atención del curso de Principios Básicos de Ciencias Naturales, a estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación (grupo de I año, licenciatura en Educación Primaria).

Aún en condiciones de cuarentena podemos seguir observando la naturaleza y sus expresiones. Esas observaciones las convertimos en registros que representan datos y son almacenados de diversas formas. Los datos pueden ser cuantitativas o cualitativos. La propia palabra nos indica cuáles son cuantitativos (se pueden contar y expresar en números y valores) y cuáles son cualitativos (características no medibles o atributos). Los datos, al ser interpretados, se transforman en información que tendrá utilidad en la medida en que sea compartida.

Embalse Gatún: día soleado con nubes bajas (cumulonimbus). Foto: Luis Martéz (junio 2020).

A través de nuestros sentidos podemos observar lo que nos rodea. Estos, nos permiten describir y comprender la naturaleza y a nosotros mismo, los seres humanos. A partir de nuestros sentidos -observando- podemos describir, explicar y comprender patrones. La información que captan nuestros sentidos nos lleva al aprendizaje.

San José de San Carlos: cielo cubierto de nubes bajas, presagio de prontas lluvias. Foto: Litzi Diéguez (junio 2020).

La observación científica es el primer paso del método científico. No hay casualidad, hay un propósito, un fin, una causalidad. Existe una planificación sistemática, un plan previo que contempla el llevar un registro (anotaciones) sistemático del fenómeno observado. Con el método científico se evalúa la observación (repetibilidad) para verificar su validez y fiabilidad. A través de la observación cualitativa (investigación cualitativa) se puede registrar la ocurrencia de fenómenos naturales y climatológicos.

Arrieras “podando” la vegetación y acarreando los materiales hacia su “casa”, disponiendo de reservas necesarias para el cultivo del hongo del cual se alimentan. Anuncio que vendrán días de lluvia. Foto: Marilyn Diéguez Pinto (junio 2020).

A los estudiantes: ¿Qué pueden observar durante este período? El estado del tiempo (nublado, soleado, lluvioso); lluvias (ocurrencia: alta, baja, media); características de la lluvia (duración e intensidad; tamaño de las gotas – menudas, grandes-; si es espaciada o continua); vientos (dirección, intensidad, velocidad -lento, suave, ráfagas, calmo-). Entre las herramientas de observación para el viento están árboles, la ropa tendida, la caída de las hojas en el suelo, las cortinas en el interior, el vuelo de las aves -altura, velocidad-; entre otras. También pueden observar la temperatura y humedad; la iluminación exterior (fuerte, media, baja); la presencia y actividad de animales (cortejo, reproducción, anidación, con polluelos, otras); el estado vegetativo de las plantas: floración, fructificación, caída de hojas, etc.

Aumento de determinadas poblaciones de insectos con la llegada de las lluvias y mayor disponibilidad de alimentos. Foto: Ramón Vélez (junio 2020).

Tarea: realizar observaciones de fenómenos naturales durante 15 días, a la misma hora cada día, que debe ser propia para cada alumno (seleccionar y comunicar la hora escogida; preferiblemente en la mañana, antes del mediodía; o al atardecer). Presentar en formato de cuadro/tabla, con ilustraciones (fotos) o vídeos.

Gran actividad de mariposas y otros insectos con la entrada de la temporada lluviosa; períodos de floración y fructificación de la vegetación. Foto: Ramón Vélez (junio 2020).