Gira Biomuseo – Panamá 2018

Por: Ángel Mitre

Curso de Cambio climático y medidas de adaptación. Maestría en Ingeniería Estructural. Facultad de Ingeniería Civil. Universidad Tecnológica de Panamá.

El 18 de marzo de 2018 parecía una gira normal, de esas que se hacen para conocer algún tema específico, dentro de una materia de cualquiera maestría. Pero, aquel domingo fue totalmente diferente. El Biomuseo de Panamá, no sé si todos saben, pero está ubicado en el Edificio 136, en la Calzada de Amador. La hora del encuentro eran las 10 de la mañana, en las instalaciones del Biomuseo.

Para las 5:30 am de ese día estaba a 250 km del lugar. Hube de viajar a Atalaya de Veraguas por algunos compromisos, el día antes de la gira. Realmente para mí no fue solo una gira educativa, fue toda una aventura. Tenía 4 horas y medias para poder trasladarme desde mi casa, en Atalaya, al Biomuseo y pude percatarme de muchas cosas que siempre han estado allí, pero no se les da la adecuada importancia. Casi nunca viajo a esa hora siempre es de noche o en horas de la madrugada, y pierdo de ver paisajes hermosos que tiene Panamá, sus amaneceres, que pude compartir con mis compañeros por un grupo que se creó en WhatsApp.

El panameño es muy trabajador y posee costumbres y tradiciones, pude comprobarlo mientras pasaban los kilómetros para llegar a mi destino.

Por suerte el trafico estaba fluido y pude lograr llegar a tiempo a la gira, quería compartir estas hechos, para expresar que una gira no es más que visitar un lugar solamente, es toda la aventura para salir de casa y llegar a ella, y crecer personalmente en cada gira que se realice.

Entramos al Biomuseo a eso de las 11 de la mañana; nos atendía una mujer vestida de Mola, algo que nos representa como panameños. Nos explicó cómo sería el recorrido y nos habló sobre el significado o lo que se expresa el diseño del Biomuseo. Nos explicó que el Biomuseo principalmente se basa en estructuras de árboles, y su techo sería la cubierta del árbol. Algo muy particular que pude apreciar fue que existían nidos de aves en un árbol artificial; eso fue algo muy impresionante. La creatividad y el ingenio del arquitecto Frank Gehry son increíbles.

Al entrar a las salas que tiene el Biomuseo, pude percatarme que todo el personal y voluntarios, es súper atento y conocedor de cada una de estas salas.  Tal es el caso de la primera joven que nos mostraba la biodiversidad que hay en Panamá y su importancia. Al igual de la cantidad de bosques que estamos destruyendo y los animales que estamos extinguiendo, producto de nuestras actividades.

Luego pasamos a mi parte favorita de la Gira, la sala de Panamarama, fueron 6 minutos en los cuales me bastaron para quedar fascinado de todo lo que tenemos en Panamá, tantas cosas que personalmente me falta por descubrir. Luego pasamos a la sala de como surgieron las continentes y el istmo de Panamá, es impresionante el material con el que cuentan este Museo. Las diferentes rocas por las que está compuesto el istmo y el origen de las mismas fue algo que pudimos apreciar en estas salas. Pudimos apreciar también corales fosilizados.

Observamos en las salas del Biomuseo, parte de los fósiles que se han encontrado en Panamá y el mundo. Tal es el caso del que fue el tiburón más grande del mundo, el Megalodon. El mostrado en la exhibición de Océanos Divididos correspondía a un Megalodon pequeño.

Además de esto como se dio el surgimiento de nuestro istmo y los cambios que se produjeron tanto climáticos como en la biodiversidad de especies que podremos mencionar más adelante. Algunos cambios que se dieron fueron la interrupción y modificación de las corrientes oceánicas.

Ver la importancia de nuestro Istmo en el cambio de Biodiversidad en el continente fue increíble. Esto lo pudimos apreciar en la Sala denominada “El Gran Intercambio”, donde Luis (Luis fue uno de mis expositores favoritos sin menospreciar a los demás ya que tenía un amplio conocimiento y su paciencia con nosotros), nos explicaba cómo los animales transitaban desde el ahora América del Norte hacia el América del Sur. Por lo que se pudo dar un gran intercambio de fauna en todo el continente.

“La Huella Humana”, otras de las salas que se puede visitar de manera gratuita en el Biomuseo, es una de las más impactantes que hay en el Biomuseo. Nos muestra cómo estamos creciendo demográficamente, el uso inadecuado de los recursos, el uso excesivo del plástico y los problemas que acarrean como agentes contaminantes en el ambiente.

Pero, a pesar de ser una sala de las más fatalistas, nos muestra ilustraciones que nos permiten recapacitar y darnos cuenta que todo aún no está perdido, que podemos realizar cambios en nuestras vidas que pueden favorecer a la disminución de nuestra huella. Que siendo realistas, solo nos hemos dedicado a destruir irracionalmente y contaminar nuestro entorno. Pero que sabemos que algunas técnicas de producción de alimentos tienen daños colaterales, pero que debemos impulsar el uso racional de los recursos y ser más eficientes en los procesos.

Una de las salas más interesantes por el contenido de sus exhibiciones fue “Tiburones Gigantes y camellos diminutos”. Aquí logramos encontrar tanto fósiles de plantas como dientes de peces. Esta exhibición contaba con información adicional a las muestras. Indicaban a qué profundidad fueron encontrados los fósiles -ilustrados de una manera interesante-. La profundidad estaba expresada en excavaciones de obras civiles que se han construido en Panamá. Fue aquí donde pudimos encontrar un fósil parcial de la cabeza de un megalodon. Como cerca del istmo de Panamá no existían animales tan grandes me acerqué a la profesora para consultarle: ¿cómo es posible que un museo en Panamá tenga tal cantidad de piezas de un megalodon si no existía en Panamá?. Ella me indicó que son convenios con otros museos a nivel internacional y colaboraciones que se dan entre ellos; fue algo nuevo para mí.

Es aquí donde pudimos ver un fósil de un Martin encontrado por un estudiante de la Universidad de Panamá, en la provincia de Colón.

Una de las noticias buenas que nos dieron en el Biomuseo, fue que pudieron encontrar patrocinio para culminar el proyecto que tienen para los acuarios. El Biomuseo posee dos estanques, y según nos indicaron, uno sería para las especies del Océano Pacífico y el otro, del Mar Caribe.

Luego de recorrer la penúltima sala del Biomuseo, nos dirigimos a la sala donde exhibían la historia y la carrera del arquitecto creador del Biomuseo. Pero nos llevamos una sorpresa, habían reemplazado esta exhibición por una de aves, muy enriquecedora ya que pudimos ver cómo emigran las diferentes aves en el continente. Algo peculiar de esta sala, era que podíamos escuchar el cantar de diferentes aves, en las bocinas de las mismas.

Mi visita al Biomuseo, fue increíble. Hubo un crecimiento cultural grandioso. A pesar de que fue mi primera vez, no será la última. Ver nuestros inicios y lo importante que fuimos me llena de orgullo y nostalgia, y me alienta a luchar por un mejor Panamá. Invito a todos a que vayan a visitar al Biomuseo y les muestren a sus amigos de otras naciones lo hermoso que es Panamá.

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