CAMBIO CLIMATICO. “LA SEQUIA UNA REALIDAD QUE NOS AFECTARÍA A TODOS”

Por: JANINE TORRES. Abril 19, 2017.

Curso Avanzado de Cambio Climático y medidas de adaptación. Maestría en Ingeniería Ambiental. Facultad de Ingeniería Civil. Universidad Tecnológica de Panamá.

Publicado en: http://janii389.blogspot.com/

Desde hace mucho tiempo no hay ninguna duda que la actividad humana está alterando el clima, que los cambios van a crecer en dimensión e importancia y que las consecuencias económicas, ecológicas y a la salud humana van a ser severas.

Sabemos que la sequía es uno de los principales problemas ligado al cambio climático que más preocupa a todos los habitantes del planeta. Tomando en cuenta la importancia del vital líquido en nuestras vidas; tanto para nuestras actividades diarias como para sobrevivir. Se dice que un ser humano puede sobrevivir sin agua máximo de dos a tres días, sin embargo puede arriesgarse a estar sin alimentos de 30 a 40 días, dejando una vez más en claro la importancia de este líquido, que resulta ser el requisito más importante para nuestra sobrevivencia.

Se necesitan alrededor de 8 a 10 vasos de agua para reponer lo que nuestros cuerpos pierden cada día. La falta de líquido provoca problemas con la función renal en pocos días, sobre todo si una persona está activa. Una muestra de ello se tiene cuando en la década de 1940, Mahatma Gandhi realizó una huelga de hambre en donde pasó 21 días sin comer, sobreviviendo sólo en base a sorbos ocasionales de agua.

A medida que el fenómeno del calentamiento global se hace más agudo en nuestro planeta, sus efectos son más perceptibles dentro del ciclo hidrológico. Lo anterior lleva a los científicos a pronosticar períodos de sequías e inundaciones más prolongados, aceleración de la fusión de los glaciares y cambios drásticos en los patrones de precipitación y nieve.

Los científicos hablan que se acerca una gran ola de calor, atribuida a los notorios aumentos de temperatura. Otros dicen que se acerca la era fría debido al deshielo de los glaciales, los cuales pueden provocar vientos fríos y que cambien las corrientes marinas por enfriamiento de sus aguas.

El deshielo de los casquetes polares provocará que se pierdan grandes cuerpos de agua dulce, y en un futuro será necesario buscar mecanismos para desalinizar el agua de los mares y poder tener acceso a fuentes de aguas dulces. Al final llegamos al mismo punto de las sequias o escasez de agua.

Por lo que se llega a la gran duda de qué sería más favorable para el ser humano si se da escasez de agua, que el clima se torne más frío o más cálido. Si nos guiamos por la premisa que por tratarse de un medio ambiente más frío, este nos permitiría vivir más tiempo sin agua. O de que el frío nos afectaría a tal punto que los peces y otros organismos marinos desaparecerían de los mares debido al enfriamiento o congelamiento de los mares, y que ciertos animales no soportarían tiempos tan fríos, teniendo entonces escases de alimentos y de esta manera serían más convenientes períodos cálidos y buscar métodos para obtener agua. Por otra parte, estudios demuestran que en climas fríos las personas tienden a deprimirse más y que sus expectativas de vida son menores debido a diferentes causas.

El calentamiento global es hoy en día una realidad, ¿seremos capaces de detenerlo? Considero que no se puede detener, pero sí podemos ayudar a que el mismo ocurra de una manera menos acelerada. Para ello, es necesario desarticular de forma radical las emisiones de CO2 y la actividad económica para llevarla hacia una masiva des-carbonización. Invertir recursos de manera radical para la adaptación a un cambio climático que ya está aquí y que no se podrá evitar que tenga efectos en el futuro.

Presumo que, en un contexto de nuevas políticas climáticas, será preciso apostar de forma decidida por la transformación de un sistema que propicie la utilización de energías renovables y que, a su vez, las mismas resulten más baratas. Es decir, impulsar “reformas ecológicas”. Solamente así aumentaremos, de forma significativa, la generación de energías renovables y, simultáneamente, reduciremos progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles. Reduciendo así, el efecto invernadero, sin afectar la evolución o desarrollo de la economía. De esta manera lograríamos conservar nuestras fuentes de agua por más largos períodos.

Al final quedamos con la gran duda ¿somos o no los culpables del cambio climático? Si dejamos de realizar actividades que contribuyan al calentamiento global, ¿lograremos revertir su efecto? ¿O solo ayudaríamos a que se dé, de manera diferente o más lenta? ¿Seremos capaces de adaptarnos una vez más a los cambios que nos esperan? Porque al final el planeta ha estado en constante cambio desde sus orígenes.

¿Qué nos garantiza ahora que no son un efecto natural todos los cambios que están ocurriendo en la actualidad y que tomando medidas mitigadoras lograremos evitar dicho efecto?

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