Un monito llamado Monín

Yadira Ofmara Rivera. 2019, junio.

Ficha y cuento ecológico. Asignatura: Eco 105. Escuela de Estadística y Archivología. Licenciatura en Registros Médicos y Estadística de la Salud. Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología. Universidad de Panamá.

Solía ir todas las vacaciones a donde mi tía, que vivía en Villalobos. Me parece que fue la última vez que pasaba donde ella, cuando ocurrió lo que voy a contar.

Todos los mediodías visitábamos a una señora llamada Anita, para hacerles los mandados porque ella era muy anciana y estaba enferma. La señora Anita era muy agradable; tenía como vecinos a una familia conformada por dos niños, sus padres y un mono pequeñito, lindo e inteligente, que se llamaba Monín. Los niños lo maltrataban. Monín tenía la colita partida y era muy temeroso. 

Pasados los días, la señora Anita me preguntó si quería mango, que la acompañara a buscarlo a donde una vecina. Allí, en ese instante, conocí a ese animalito lindo. La vecina me preguntó si yo lo quería porque sus hijos no lo apreciaban y ella ya no sabía qué hacer. Así que acepté. Me dijo que el lunes próximo llegará temprano a buscarlo y no dijera nada porque me lo daría sin que sus hijos se dieran cuenta. Al lunes siguiente me dieron al monito, era lo más lindo que había visto, muy carismático y juguetón.

En aquel tiempo habían programas como Martínez Blanco y Éntrese a Ganar, entre otros, y una vecina tuvo una idea, que llevara a Monín para darlo a conocer y hablar de él. Me pareció una gran idea llevarlo y presentarlo. Para sorpresa nuestra, Monín se llevó el segundo lugar del programa; fue una gran emoción. Gracias a esta oportunidad recibimos una llamada, a la semana siguiente, de unos biólogos norteamericanos que querían saber sobre Monín. Deseaban conocerlo por ser parte de una especie en peligro de extinción. Querían hacer un estudio en el embalse Gatún, por ejemplo, determinar cuántos monos había en el área. Así, biólogos norteamericanos y panameños que estaban prestando sus servicios en ANCON (Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza), trabajaron juntos en ese estudio para el cual, Monín fue muy importante. A partir de él pudieron obtener mucha información sobre su especie. 

Fue una experiencia muy linda ya que se pudo ayudar a la preservación conservación de esos monos. Estos biólogos me informaban siempre de los eventos que ellos hacían. Nunca la olvidaré.

Este es mi cuento ecológico, de mi niñez, a partir del cual se hicieron varios escritos sobre la conducta y estados de humores del monito; por motivos de mudanza y otras cosas, se me perdieron.

Niko, el mono titi

Por: Herlin Moreno. Junio 2019.

Asignatura: Eco 105. Escuela de Estadística y Archivología. Licenciatura en Registros Médicos y Estadística de la Salud. Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología. Universidad de Panamá.

Niko era un pequeño monito que vivía en el bosque de la provincia de Coclé. Desde pequeño siempre soñaba con volar. Mango, su amigo, el guacamayo que no quería volar y su madre se preocupaba por ello.

Niko había intentado muchas veces volar; mover sus brazos rápidamente, usar grandes hojas como alas, saltar de árboles, y muchas veces terminaba lastimado.

Un día Mango estaba tan cansado a tal punto de escucharlo, que le dijo a Niko que el sabía como podría volar. Asombrado por tal comentario, Niko cuestionaba a Mango una y otra vez: ¿Cómo hago para volar? Dime Mango, ¿cómo?

A lo que Mango le respondió diciéndole: debes subir a la montaña más alta y lanzarte. Solo así podrás volar. Sin dudarlo ni una sola vez, Niko corrió lo más que pudo y llegó a la montaña más alta del bosque. De inmediato, se iba a lanzar cuando Mango le dijo, ¡detente!; antes de lanzarte tienes que decir estas palabras: ligero como pluma, tieso como tabla.

Niko las dijo y se lanzó… Mango se reía por la inocencia de Niko; todos sabían que un mono no podía volar. Niko se dio cuenta que su amigo le dijo una mentira y gritaba pidiendo auxilio. Mango se asustó al ver la gravedad del asunto.

Mango abrió sus alas y fue en busca de su amigo. Cuando lo apresó, Niko gritaba: ¡suéltame! ¡suéltame! Y cuando se dio cuenta que estaba a punto de caer dijo: ¡no Mango, no me sueltes! Mango lo sostuvo lo más fuerte que pudo y comenzó a aletear y a lograr volar. Asombrado de la vista de todo el bosque, Niko decía logré volar, logré volar.

Y de esta manera Mango perdió el miedo a volar y Niko cumplió su sueño de volar.

La mona encantadora

Por: Amy González. 2019.

Ficha y cuento ecológico de una especie en peligro de extinción (asignación). Introducción a la Ecología. Escuela de Registros Médicos y Estadísticas de Salud. Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología.

Contaba mi abuelo que había escuchado que, en cierto lugar de las montañas en Veraguas, se aparecía en las noches de luna llena una mona que se tiraba encima de los jinetes al pasar por un estrecho en la montaña. Se dedicaba a arañarlos y atormentarlos en todo el camino hasta la entrada del pueblo.

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La Hierbabuena

Por: Dayanara Martínez A. 2019.

Curso de Ecología. Ficha y cuento ecológico de una especie en peligro de extinción (asignación). Escuela de Estadística (Registros Médicos y Estadísticas de Salud). Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología.

Había una vez que en un lugar muy apartado de la ciudad vivía una familia muy humilde que, cuando se enfermaba, su medicina era la hierbabuena. Ellos decían que servía para todo.

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La iguana

Por: Marlene González. 2018 (noviembre).

Curso de Ciencias Naturales. Licenciatura en Educación Primaria. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Panamá.

 

Posaba la iguana sobre una rama de un frondoso árbol, debajo del puente de Juan Demóstenes Arosemena en Arraiján. A diario pasaban vehículos, transportes y personas que debían cruzar obligatoriamente el puente para llegar al otro lado. Todos tenían que ver con la iguana. Se admiraban de lo grande y verde que era. 

Un día pasaba Adriel, acompañado de su mamá Marlene. Era la primera vez que veía un animal como ese. Quedó sorprendido y paralizado. Parecía un dinosaurio pequeño, de color verde, manchas chocolates y con una enorme cola.

La iguana estaba quieta, totalmente inmóvil, podía lograr confundir a Adriel en medio de las hojas. 

La mamá de Adriel, la señora Marlene, dio un paso al frente para que él pudiese observar detenidamente a la iguana, y pudiese saciar todas sus curiosidades. Pero la iguana al sentir la presencia más próxima de Adriel y su madre, se sintió en peligro y se movió rápidamente y subió a la copa del árbol logrando esconderse más entre las hojas del árbol. Adriel y su madre la perdieron de vista y ella pudo sentirse a salvo. Las iguanas siempre temen ser cazadas.   

La madre de Adriel, se sintió tan mal por asustar a la pequeña iguana. Solo deseaba que Adriel la pudiese conocer más cerca.

¡Disculpa!, le gritó la madre de Adriel a la iguana, solo deseaba que mi hijo te conociera mejor.

EL AMOR DE UN PUMA

Por: Stefano Costantini, Harrinson Rodríguez, Yanela Vergara y Jexsica Pérez. 2018.

Curso de Ecología y Medio Ambiente (BIO 105). IR11N. I SEMESTRE 2018. Licenciatura en Inversión y Riesgo. FACULTAD DE ECONOMÍA. UNIVERSIDAD DE PANAMÁ. Prof. Dra. Marilyn Diéguez Pinto.

Esto sucedió hace mucho tiempo, y desde aquel momento pude entender cómo la humanidad se encuentra tan equivocada y lejos de la verdadera realidad, lejos del amor, el compartir, el cuidado y el ser feliz.  Les relato mi historia a la cual deseo que presten atención.

“Fue una mañana de verano, donde tuve la oportunidad de recorrer las bellas montañas del Volcán Barú de Chiriquí. Estaba con un grupo de guardabosques, explorando toda la vegetación y especies de animales del área.

Dos días más tardes escuché un ruido, algo extraño, entre los matorrales. Me fui acercando poco a poco. Al llegar a arbusto ¡me asusté tanto! Pero tuve que controlarme en el momento y me fui alejando en ese instante.

Al llegar a mi campiña, le mencioné a los guardabosques lo que había visto. Que había un puma color dorado, echado.  Me preguntaron si estaba herido. En el momento no supe responder, porque sólo pude verlo y me di la vuelta de lo asustada que estaba.

Regresamos al lugar y ya no estaba el animal, pero había sangre en el sitio donde lo había visto. Seguimos nuestro recorrido, con mucho cuidado y los ojos bien abiertos, pero sentimos que había alguien más que nosotros.

Ese día, al atardecer, el puma llegó a nuestra campiña, y cayó sin explicación alguna; corrimos a verlo y nos percatamos que estaba herido. Pero, nos dimos cuenta de algo más, que era hembra.  En seguida llamamos a refuerzos. Mientras llegaban, del dolor al verla como estaba, decidí acercarme y le vi la mirada tan mal que en sus ojos no había gana alguna de atacarme, sino sus pupilas pedían ayuda a gritos y le dije: todo estará bien, yo voy a estar contigo.

Al cabo de una hora llegaron al lugar los refuerzos; tomaron al puma y regresamos a Cerro Punta, donde le dieron los cuidados al bello animal.  Y así fue. Desde que ingresó a la sala de operaciones, no me moví de su lado.

Después de dos semanas, estaba cerca de su jaula y me quedé dormida. Al despertar, me encantó verla; su cabeza estaba junto a la mía.  La llamé Laly. Semanas tras semanas fue recuperándose, y llegó el momento más triste, que era que regresara a su hábitat.

Al soltar a Laly en el verde bosque, corrió, pero se detuvo un instante, me buscó la mirada y esa fue su despedida. Fue en ese momento donde entendí, que el paraíso es este mundo, y que el mismo esta falta de amor, en todos los sentidos, tanto de la tierra, como con los animales, todo lo que involucra el ser viviente.  Hemos perdido ese sentimiento y entrega.

Ese animal, al que tanto daño le hacemos, me miró y me dio las gracias por el cuidado y amor que le ofrecimos.  Este es el final de la historia, termina aquí, para tu lectura. Queda en ti cambiar de pensamientos y hacer un poco para que el mundo en que vivimos sea amado y cuidado.

OGGY Y SUS AMIGOS

Por: Carlos Moreno, Edgardo García, Nathaniel Maga, Ovidia Mena y Cair Castro. 2018.

Curso de Ecología y Medio Ambiente (BIO 105). IR11N. I SEMESTRE 2018. Licenciatura en Inversión y Riesgo. FACULTAD DE ECONOMÍA. UNIVERSIDAD DE PANAMÁ. Prof. Dra. Marilyn Diéguez Pinto.

En un lugar de la selva tropical de Panamá, había un pequeño ocelote llamado Oggy. A este animal le gustaba recorrer la selva con sus amigos. En ello andaban, cuando llegó un momento en donde Oggy y sus amigos escucharon un disparo y veían que todos sus amigos corrían al otro lado de la selva tropical. Oggy buscaba a su mamá, en ese momento asustado y preocupado y no la encontraba y la vio herida en el piso. Y la mamá le dice: Hijo corre con tus amigos, la manada los cazadores viene por nosotros; no te preocupes por mí, yo estaré bien.

Y Oggy no quería dejar a su mamá sola y los amigos llamándolo a él: Oggy date prisa ya todos cruzaron y no te queremos dejar aquí solo y él llorando, diciéndole a sus amigos vállense no dejaré sola a mi mamá, aquí, en el suelo. Y, en ese momento, los cazadores se acercaron al animal, y sus amigos salieron huyendo asustados diciéndole: Lo sentimos Oggy. El cazador lo agarra por el cuello y lo mira a la cara diciéndole: Hola animalito, no te preocupes, tu mamá estará bien; su pelaje nos ayudara mucho, y el cazador suelta una risa muy monstruosa y el animalito asustado lo mordió en el brazo e intento escapar y no pudo. El jefe de los cazadores les dice: Llévense a este animalito y a su mamá. Ganaremos mucha plata con sus pelajes. Siguieron buscando a los otros ocelotes y nunca los encontraron.

Ficha

Descripción del Manigordo

Nombre Común: Manigordo, ocelote
Nombre científico: Leopardus pardalis

Características:

• Es de tamaño mediano, cabeza pequeña y cola corta en relación al cuerpo. El pelo es corto, de color gris mate, con manchas café fuerte bordeadas por una banda negra.

• Algunos individuos pueden llegar a pesar 12 kilos.  Es de hábitos nocturnos y durante el día descansa quietamente en las ramas altas de los árboles.

• En el país se conoce muy poco sobre su ciclo reproductivo.

• Alimentación: caza en el piso del bosque, aunque es un hábitat trepador. Su dieta  incluye gran cantidad de mamíferos de pequeño y mediano tamaño, aves, iguanas, ranas, peces y tortugas. Ocasionalmente ataca también a los animales domésticos, como cerdos y aves de corral. Durante la estación seca, utiliza los ojos de agua para beber.

Peligros que enfrenta

• La pérdida de hábitat por desforestación.

• La cacería ilegal para obtener su piel.